viernes, 12 de enero de 2018

BOSQUEJO DE UN MUNDO CONTEMPORÁNEO

I

Veo sus caras,
la asepsia pútrida del barro.
Huelo su aliento,
pozo séptico ornamentado.
Examino sus ojos,
faros inermes,
algoritmo exánime.

II

Resuena la pregunta constante
“¿A dónde vamos?
¿A dónde vamos?”
Y el eco se esfuma,
se pierde en la bruma
de tanto ruido turbio,
de tantas voces sordas.

III

Al borde del cenit ya
no hay delirio,
sólo imperantes cadenas
digitales estrangulan,
muerden, gobiernan
con desdén a las pobres
almas asfixiadas.

IV

Para estos caminantes oxidados
hay sólo un camino.

V

La voluntad, otra superstición
al tonto, al ingenuo,
otra ficción de venta
al público ligero. 

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